El cannabis actúa sobre un sistema que el cuerpo ya tiene
El THC embriaga porque activa el receptor CB1, parte de un sistema de señales propio del organismo; el CBD casi no se une a él y por eso no embriaga. Que los terpenos modifiquen esos efectos, el llamado «efecto séquito», sigue siendo una hipótesis con evidencia limitada y discutida en humanos.
El cannabis produce efectos por una razón concreta: el cuerpo humano tiene receptores en los que sus compuestos encajan. Esos receptores no existen por la planta: son parte de un sistema de comunicación entre células que todos usamos a diario.
Un sistema de mensajería que el cuerpo ya tenía
Se llama sistema endocannabinoide. Según una revisión publicada en Biological Psychiatry, tiene tres piezas: los receptores (las «cerraduras»), los endocannabinoides (las «llaves» que fabrica el propio cuerpo) y las enzimas, las proteínas que producen y destruyen esas llaves.
Los receptores principales son dos. El CB1 abunda en el cerebro, sobre todo en la corteza, el hipocampo (clave para la memoria), los ganglios basales y el cerebelo (movimiento y coordinación). El CB2 se encuentra principalmente en células del sistema inmune. Las llaves más estudiadas se llaman anandamida y 2-AG.
Su forma de trabajar es peculiar. La mayoría de los mensajeros del cerebro se guardan listos para usarse; los endocannabinoides se fabrican en el momento, donde hacen falta, y luego las enzimas los destruyen. Además viajan al revés: la neurona que recibe una señal los libera hacia la que la envió, y el resultado es que esta baja el volumen. Es un regulador fino y local.
Por qué el THC embriaga
El THC encaja en el receptor CB1 y lo activa de forma parcial, igual que la anandamida. La diferencia está en el origen. La anandamida la fabrica el propio cuerpo, a pedido y en un punto preciso. El THC llega de fuera: activa receptores CB1 sin que el cuerpo lo haya pedido, y no solo donde hacía falta la señal.
El mapa de los receptores ayuda a entender los efectos. Según las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos, hay muchos CB1 en zonas que regulan la memoria, el apetito y el control de los movimientos. Eso calza con lo que se observa durante la intoxicación: memoria de corto plazo alterada, más hambre, peor coordinación.
Por qué el CBD no embriaga
El CBD casi no se une a los receptores CB1 ni CB2: según las Academias Nacionales, su afinidad por ambos es muy baja. El comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud que lo evaluó en 2018 informó que no se le encontraron propiedades psicoactivas ni potencial de abuso o dependencia.
Que no embriague no quiere decir que sea inocuo. La agencia de medicamentos de Estados Unidos advierte que el CBD puede dañar el hígado, causar somnolencia y alterar el efecto de otros medicamentos. Si tomas fármacos de forma habitual, convérsalo con tu médico antes de usarlo.
«Efecto séquito»: una hipótesis atractiva, poco probada en personas
Los terpenos son los compuestos que dan su olor al cannabis. No son exclusivos de esta planta: el limoneno está en los cítricos y el pineno en los pinos. En 2011, el neurólogo Ethan Russo propuso en una revisión muy citada que los terpenos modifican el efecto del THC, y que por eso la planta entera actuaría distinto que sus moléculas por separado. A esa idea se la llama «efecto séquito». El término había nacido en 1998 para otra cosa: una interacción entre moléculas del propio cuerpo. El mismo Russo hablaba de una sinergia «si se comprueba».
Desde entonces, los estudios no coinciden:
- Un experimento de laboratorio de 2020 probó cinco terpenos comunes sobre células con receptores CB1 y CB2. Ninguno los activó ni cambió la acción del THC o del CBD. Los autores aclaran que eso no descarta otros mecanismos.
- Una revisión de 2023 concluyó que falta evidencia sólida: los resultados son contradictorios y los datos en pacientes descansan sobre todo en testimonios. Tres de sus cuatro autores trabajan en una empresa farmacéutica.
- En 2024, un ensayo controlado de la Universidad Johns Hopkins con 20 adultos sanos encontró que vaporizar 15 mg de limoneno junto con 30 mg de THC (combinación que probaron 12 de ellos) reducía la ansiedad y la paranoia que provoca el THC solo, sin cambiar sus otros efectos. Es un estudio pequeño, con limoneno purificado, firmado entre otros por el propio Russo. Falta que otros equipos lo confirmen.
Hay, entonces, un indicio serio para un terpeno y un efecto. No hay pruebas de que los terpenos de un producto comercial cambien lo que se siente, como suele prometer la publicidad.
Lo que sabemos y lo que no
- El sistema endocannabinoide existe y regula la comunicación entre neuronas. El THC activa su receptor CB1; de ahí viene la embriaguez.
- El CBD no embriaga porque casi no se une a esos receptores. Eso no lo vuelve inocuo ni libre de interacciones con medicamentos.
- El «efecto séquito» sigue siendo una hipótesis. En humanos la evidencia es limitada y discutida, y no se sabe cuánto aportan los terpenos en las cantidades que trae la planta.
Fuentes de este artículo
2024Una mala experiencia con cannabis: qué se siente, cuánto dura y cuándo es una urgencia →