No existe una dosis letal de cannabis
"Solo la dosis hace al veneno". Toda sustancia es tóxica a cierta dosis — el agua, la sal, el paracetamol. La diferencia es cuánto se necesita. Para el cannabis, esa cantidad es virtualmente inalcanzable.
La toxicidad de cualquier sustancia se mide con un parámetro estándar, la Dosis Letal 50 (DL₅₀): la cantidad estadísticamente calculada que causaría la muerte de la mitad de quienes la consumen. Cuanto menos se necesita para alcanzarla, más tóxica es la sustancia. Comparar la DL₅₀ de varias sustancias de uso cotidiano deja en evidencia un hecho que el sentido común suele tener invertido.
Para una persona de 70 kg, el paracetamol resulta letal en torno a los 54 gramos y el alcohol en alrededor de medio litro de alcohol puro (etanol) — que en un destilado como el vodka, de unos 40°, equivale a más de un litro de botella. El THC, en cambio, exigiría consumir entre 445 y 593 gramos de flor seca de alta potencia en una sola toma — una cantidad físicamente imposible de ingerir, que además costaría más de dos millones de pesos. No es que sea difícil: es inviable.
Cuánto se necesita para una dosis letal (individuo de 70 kg)

El dato decisivo no es solo teórico: no existe ningún caso documentado de muerte por intoxicación aguda con cannabis, ni en uso medicinal ni recreativo. En contraste, el agua, el alcohol y el paracetamol —sustancias lícitas y de venta libre— reportan muertes por consumo excesivo con regularidad. Es exactamente esta evidencia la que sustenta la conclusión de la Organización Mundial de la Salud: "el cannabis es una droga relativamente segura, no asociada con sobredosis fatales agudas" (OMS, 2018).
Ahora bien, comparar solo por la dosis letal puede ser engañoso, porque ignora a qué dosis la sustancia produce su efecto. El parámetro que mejor define la seguridad de una droga es su Índice Terapéutico: la razón entre la dosis letal y la dosis efectiva. Mientras más grande sea esa distancia, más difícil es sobrepasarse por accidente y, por lo tanto, más segura es la sustancia (Gable, 2006).
Índice Terapéutico: margen entre dosis efectiva y dosis letal

La consecuencia de este ordenamiento es incómoda pero ineludible: si el alcohol fuese un brebaje recién formulado, su toxicidad y su potencial adictivo muy probablemente impedirían su comercialización hoy —ya sea como alimento o como droga— mientras que el cannabis encabeza la lista de seguridad. Dicho de otro modo, la clasificación de peligrosidad que el cannabis arrastra socialmente no se condice con la información toxicológica actualizada.
Fuentes de este artículo
2018Cero muertes atribuibles, mínima carga de enfermedad →