Cannabis en la adolescencia: por qué la edad de inicio importa
Lo más firme no es la pérdida de coeficiente intelectual, que los estudios con gemelos han puesto en duda, sino el mayor riesgo de dependencia cuando el consumo empieza temprano y es frecuente. Uno de cada cinco escolares chilenos consumió marihuana el último año.
En Chile, el 19,1% de los estudiantes de 8° básico a 4° medio dice haber consumido marihuana en el último año, según el último estudio escolar de SENDA (2023, 49.211 encuestados). La cifra sube con la edad: 9,8% en 8° básico y 27,4% en 4° medio. Es menos que el máximo de 2015 (34,2%).
El cerebro sigue desarrollándose hasta alrededor de los 25 años, recuerdan los CDC, la agencia de salud pública de Estados Unidos. De ahí la pregunta de si el cannabis deja en esa etapa una huella que en un adulto no dejaría. Depende de qué se mida.
Dunedin y la discusión sobre el coeficiente intelectual
El trabajo más citado siguió a 1.037 personas nacidas en Dunedin, Nueva Zelanda, en 1972-73, y midió su coeficiente intelectual (CI) a los 13 años, antes de cualquier consumo, y a los 38. Las 38 personas con dependencia en tres o más mediciones perdieron en promedio unos 6 puntos. Las 23 que habían empezado en la adolescencia y siguieron consumiendo de forma persistente perdieron unos 8, y dejar el consumo no los recuperó del todo. Quienes empezaron de adultos no mostraron caída. El límite: la conclusión más fuerte descansa en 23 personas.
Las críticas matizaron el hallazgo. Un economista noruego mostró con una simulación que las diferencias socioeconómicas podían producir el mismo patrón: el efecto estaría sobreestimado y podría incluso ser nulo. Él mismo aclaró que sería excesivo dar el resultado por desacreditado. Después llegaron los estudios con gemelos, criados en la misma casa. En dos muestras de Estados Unidos (789 y 2.277 gemelos), los que consumían tenían peores puntajes, pero no empeoraban más que su hermano abstinente. En 1.989 gemelos británicos, los adolescentes con dependencia ya tenían 5,6 puntos menos de CI a los 12 años, antes de empezar, y no cayeron más que el resto entre los 12 y los 18.
Buena parte de la diferencia parece venir, entonces, de factores familiares previos. Pero estos estudios con gemelos cubren pocos años de consumo: no descartan lo que Dunedin observó tras décadas de uso intenso.
Memoria, atención y colegio
Un metaanálisis (un estudio que combina muchos otros) reunió 69 investigaciones con 2.152 jóvenes consumidores frecuentes. Encontró un déficit pequeño en las pruebas cognitivas (tamaño de efecto de −0,25), que no fue mayor en quienes habían empezado más jóvenes. En los 15 estudios que exigían más de 72 horas sin consumir, la diferencia (−0,08) ya no se distinguía de cero. Los autores concluyen que trabajos anteriores pudieron exagerar el déficit. El matiz práctico: quien consume varias veces por semana rara vez completa esas 72 horas.
En resultados escolares, el análisis de tres estudios de Australia y Nueva Zelanda encontró que quienes consumían a diario antes de los 17 años terminaron la secundaria con bastante menos frecuencia (odds ratio de 0,37; es una medida de asociación, no un riesgo directo). Las Academias Nacionales de Estados Unidos califican esta evidencia como limitada: es difícil separar el cannabis de lo que suele acompañarlo.
Lo más sólido: empezar temprano aumenta el riesgo de dependencia
Las Academias encontraron evidencia sustancial de que iniciar el consumo a menor edad, y consumir con más frecuencia, son factores de riesgo para desarrollar un consumo problemático. En una encuesta nacional de Estados Unidos, entre quienes llevaban poco tiempo consumiendo, el trastorno por consumo fue claramente más frecuente a los 12-18 años que a los 22-26 (odds ratios de 3,9 a 7,2). Con la psicosis, tratada en otro artículo de esta web, el patrón es el mismo.
Qué pueden hacer los padres
La Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente recomienda preguntar qué ha escuchado tu hijo, oírlo sin interrumpir ni juzgar, darle información real sobre los riesgos y ser honesto si hablas de tu propia experiencia. SENDA tiene un programa de parentalidad con talleres sobre normas, comunicación y vínculo afectivo para familias con hijos de 9 a 14 años.
Más irritabilidad, pérdida de interés en sus actividades o plata que no se explica pueden indicar consumo, u otro problema que también merece atención. Si te preocupa, consulta con su pediatra o un profesional de salud mental. El Fono Drogas y Alcohol 1412 de SENDA orienta gratis, a cualquier hora, también a familiares, y el tratamiento de menores de 20 años está incluido en el GES.
Lo que sabemos y lo que no
- Empezar temprano y consumir con frecuencia aumenta el riesgo de dependencia. Es el dato más firme.
- El consumo frecuente se asocia con un déficit pequeño de memoria y atención, que se atenúa tras unos días sin consumir.
- No está demostrado que baje el CI de forma permanente; el efecto del uso intenso por décadas sigue en duda.
- Retrasar el inicio es la medida mejor respaldada por la evidencia disponible.
Fuentes de este artículo
2026Cuando el cannabis se vuelve un problema: señales, abstinencia y dónde pedir ayuda en Chile →