Vómitos que no paran y niños intoxicados: dos formas en que el cannabis lleva a urgencias
Que el cannabis no tenga dosis letal conocida no impide que mande gente a urgencias. Dos casos concretos: los vómitos en ciclos de algunos consumidores frecuentes, que ceden al dejarlo, y los niños pequeños que comen un comestible por error.
Que no exista una dosis letal conocida de cannabis no significa que nadie llegue a urgencias por su causa. Las Academias Nacionales de Ciencias de EE.UU. no encontraron en 2017 evidencia suficiente sobre muertes por sobredosis, pero sí evidencia moderada de más intoxicaciones infantiles en los estados donde el cannabis es legal.
La planta que quita las náuseas también puede provocarlas
Los cannabinoides se usan contra las náuseas de la quimioterapia. Sin embargo, en algunos consumidores frecuentes aparecen vómitos intensos, con dolor abdominal, que vuelven en ciclos. Se llama síndrome de hiperémesis cannabinoide («hiperémesis» significa vómitos excesivos). Los criterios Roma IV —el estándar internacional para trastornos digestivos— lo definen con tres elementos: episodios de vómitos que se repiten con el mismo patrón, que aparecen tras un consumo prolongado y excesivo de cannabis, y que ceden cuando se deja de consumir de forma sostenida.
La revisión sistemática de Sorensen y colaboradores (2017), que reunió 183 publicaciones, describe el perfil típico: consumo al menos semanal (97% de los casos), predominio de hombres (73%) y diagnóstico en torno a los 28 años. El diagnóstico demora en promedio cuatro años desde los primeros síntomas. Se han descrito deshidratación severa y falla renal aguda.
La pista de las duchas calientes, y lo único que lo resuelve
El 92% de los casos revisados refería alivio al ducharse o bañarse con agua muy caliente. No es una señal exclusiva: casi la mitad de quienes sufren vómitos cíclicos sin consumir cannabis describe lo mismo.
No hay un medicamento de eficacia probada. Existen reportes de alivio con crema de capsaicina o con haloperidol, pero son muy pocos casos. Lo que sí resuelve el cuadro es dejar el cannabis: los síntomas desaparecieron en el 96,8% de los pacientes que lo suspendieron. Casi todo este conocimiento viene de reportes de casos, no de estudios controlados. No se sabe por qué ocurre ni a cuántos consumidores afecta. Quien reconozca este patrón debería consultar a un médico y mencionar el consumo: es el dato que orienta el diagnóstico.
Niños y comestibles: los casos se dispararon donde se venden
Un brownie o una gomita con THC se ven iguales a los comunes, y para un niño pequeño una porción de adulto es una dosis alta. En Estados Unidos, los centros de toxicología registraron 207 casos de menores de 6 años que ingirieron comestibles de cannabis en 2017 y 3.054 en 2021. El 97,7% ocurrió en una casa y el 22,7% terminó hospitalizado.
En Ontario (Canadá), las visitas a urgencias de niños de 0 a 9 años por intoxicación con cannabis pasaron de 2,5 al mes antes de la legalización a 22,6 cuando se autorizaron los comestibles; un 3,6% requirió cuidados intensivos y no hubo muertes. Un estudio posterior comparó cuatro provincias: donde se permitió vender comestibles, el cannabis llegó a explicar cerca de un tercio de las hospitalizaciones infantiles por intoxicación; en Quebec, que los prohibió, la cifra casi no cambió.
No encontramos estadísticas chilenas, pero un comestible con THC al alcance de un niño es un riesgo en cualquier parte.
Síntomas, qué hacer y cómo guardar
El signo más común es la somnolencia marcada: en el 70% de los casos estadounidenses con desenlace conocido, el sistema nervioso quedó deprimido. Los CDC describen también dificultad para caminar, para sentarse o para respirar. Un comestible tarda entre 30 minutos y 2 horas en hacer efecto, así que los síntomas pueden aparecer con retraso.
Ante una ingestión, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda tres pasos. Aquí van con los teléfonos de Chile:
- Averigua qué comió y cuánto. Revisa el envoltorio: puede indicar la cantidad de THC.
- Llama cuanto antes a un centro toxicológico. En Chile, el Centro de Información Toxicológica UC (CITUC): +56 2 2635 3800. Atiende gratis, las 24 horas, todos los días.
- Si los síntomas parecen graves, llama a emergencias o ve a urgencias de inmediato. En Chile, el número de las ambulancias del SAMU es el 131.
Para prevenir, los CDC y la AAP aconsejan guardar estos productos como se guardan los remedios: en su envase original, con cierre a prueba de niños, bajo llave, fuera de su alcance y de su vista.
Lo mismo vale para las mascotas: el centro de toxicología animal de la ASPCA (EE.UU.) clasifica el cannabis como tóxico para perros, gatos y caballos.
En resumen
- La hiperémesis cannabinoide afecta sobre todo a consumidores frecuentes y se resuelve dejando el cannabis; no se sabe por qué ocurre ni qué tan común es.
- Las intoxicaciones infantiles por comestibles aumentaron con fuerza donde estos se venden. El estudio de Ontario no registró muertes, pero sí hospitalizaciones y cuidados intensivos.
- En ambos casos, decirle al equipo de salud que hay cannabis de por medio ayuda a que la atención sea más rápida.
Fuentes de este artículo
s/f (consultado 2026)Depresión, ansiedad y motivación: lo que se sabe del cannabis más allá de la psicosis →