Lo que hace medicinal al cannabis no es su porcentaje de THC
El límite de 0,2 % de THC define el cáñamo y el tipo de control que recibe un producto. Lo medicinal se define por el uso: un diagnóstico, una receta, una dosis y una vía de administración.
En las últimas semanas circuló en Chile la idea de que el cannabis con más de 0,2 % de THC no puede ser medicinal. La cifra existe, pero mide otra cosa.
Qué mide el 0,2 %
El número aparece en un documento informativo del Instituto de Salud Pública de 2021, y tiene dos funciones. La primera es definir el cáñamo, la variedad de cannabis de bajo THC que se cultiva con fines industriales. Según ese documento, el criterio de referencia para Chile es el europeo: 0,2 % o menos. La segunda es ordenar el control de los medicamentos. Los productos con 0,2 % de THC o menos siguen las reglas generales de los fármacos. Los que tienen más quedan además bajo los reglamentos de estupefacientes y psicotrópicos.
Un producto sobre 0,2 % está permitido, con reglas más estrictas. El documento es una guía del ISP y no una ley.
El THC es parte del tratamiento
Si el límite de lo medicinal fuera 0,2 %, casi toda la evidencia clínica quedaría fuera. La revisión de las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos (2017) encontró evidencia concluyente para las náuseas y vómitos de la quimioterapia. Encontró evidencia sustancial para el dolor crónico en adultos y para la espasticidad de la esclerosis múltiple según el reporte de los propios pacientes. Los productos estudiados contienen THC o versiones sintéticas de él. La guía de Health Canada para profesionales de la salud señala que la mayoría de los ensayos clínicos usó cannabis con más THC que CBD.
En Chile, el Decreto 84 de 2015 permite vender en farmacias medicamentos con THC. El primero que obtuvo registro sanitario, Sativex, lo contiene.
Lo que sí define un uso medicinal
La molécula es la misma con receta o sin ella. Lo que cambia es el uso que la rodea.
- Un diagnóstico y una indicación. El registro de Sativex cubre una indicación precisa: la espasticidad por esclerosis múltiple. Como ocurre con otros medicamentos, los médicos también lo recetan fuera de esa indicación. En Alemania, un registro de 800 pacientes con dolor crónico severo que lo recibieron junto a su tratamiento habitual mostró a las 12 semanas una mejoría promedio de 39 % en un índice de nueve síntomas. El resultado dependió del tipo de dolor. El dolor neuropático mejoró 55 %. El dolor nociceptivo, el que viene de un daño en los tejidos, empeoró. El estudio no tuvo grupo de control y el fabricante financió parte de él, así que sus cifras describen lo que se observó y no prueban eficacia.
- Una receta. Las farmacias venden estos medicamentos con receta retenida y control de existencia. Para el cultivo personal, la Ley 21.575 exige una receta del médico tratante que indique diagnóstico, tratamiento, duración y forma de administración. No fija ningún tope de THC.
- Una dosis que se ajusta. En ese registro, los pacientes partieron con unas 3 aplicaciones diarias y subieron de a poco hasta estabilizarse en unas 7, cerca de 19 miligramos de THC al día. El ajuste lo hizo el médico según la respuesta de cada persona. Health Canada recoge evidencia preliminar de que menos de 3 miligramos por toma ya podrían aliviar con efectos psicoactivos mínimos. Para el efecto importan los miligramos que recibe la persona, más que el porcentaje de THC de la planta.
- Una vía de administración. Se usan cuatro: inhalada por vaporización, oral, sublingual y tópica. Según las Academias Nacionales, el efecto inhalado llega en segundos a minutos, mientras que el oral tarda entre 30 minutos y 2 horas y dura de 5 a 8 horas o más. La vía sublingual, que es la de Sativex, queda entre ambas, y la tópica actúa en el lugar donde se aplica. La inhalada se usa cuando se necesita alivio rápido, y la oral y la sublingual para cubrir el día. La ley chilena excluye la combustión. El detalle de cada vía está en nuestro artículo «Cada vía cumple un objetivo terapéutico distinto».
- Seguimiento. Alguien revisa los resultados, los otros medicamentos y los antecedentes del paciente.
Un medicamento con riesgos
Tener receta no elimina los efectos adversos. En los ensayos, el THC oral causó más mareo, sedación y malestar que los tratamientos con los que se comparó. El beneficio sobre el dolor fue modesto. En el registro alemán, 1 de cada 5 pacientes reportó algún efecto adverso, en su mayoría leve, y el 4 % dejó el tratamiento por esa razón. Por eso se vende con control, y por eso la etiqueta «medicinal» no protege a nadie por sí sola, como explicamos en «Cannabis medicinal y recreativo: en qué se diferencian de verdad».
Lo que sabemos y lo que no
- El 0,2 % define el cáñamo y separa dos regímenes de control sanitario. No define qué es medicinal.
- La evidencia más sólida del cannabis medicinal corresponde a productos con THC, y la ley chilena no pone un límite de THC al tratamiento con receta.
- Lo medicinal depende del uso: diagnóstico, receta, dosis, vía y seguimiento.
- No hay una dosis estándar.
Este texto es información general: no es consejo médico ni asesoría legal. Si el cannabis es una opción de tratamiento para ti, convérsalo con un profesional.
Fuentes de este artículo
No existe una dosis letal de cannabis →