Por qué se prohibió el cannabis: una historia breve
La prohibición mezcló temores sanitarios sinceros, ciencia limitada y política. El cannabis salió de las boticas por un problema de dosis antes que por una ley, y el relato del villano único no resiste la revisión histórica.
Hace 130 años, un médico podía recetar tintura de cannabis sin escándalo. Hace 50, la misma planta figuraba en la categoría legal más severa, junto a la heroína. En ese tránsito pesaron preocupaciones sanitarias genuinas, y no solo ellas.
De remedio de botica a producto impredecible
Como medicina, el cannabis se usaba en Asia, sobre todo en India, desde antes de la era cristiana. Según la revisión histórica de Zuardi, llegó a la medicina occidental a mediados del siglo XIX y tuvo su auge en la década de 1890, con extractos y tinturas. Su declive, a inicios del siglo XX, tuvo en gran parte una razón práctica: la potencia variaba tanto de un lote a otro que los resultados eran impredecibles.
De 1937 a 1972: temor sanitario, ciencia escasa y política
En 1937, Estados Unidos aprobó la Marihuana Tax Act, inicio de su prohibición federal. La versión popular la atribuye casi por completo a Harry Anslinger, primer comisionado de narcóticos, y a intereses industriales contrarios al cáñamo. Un análisis histórico de Hall y Yeates, publicado en 2026 en la revista Addiction, matiza ese relato. Según su resumen, Anslinger se opuso al principio a una prohibición federal y cambió de posición por presión de autoridades estatales y órdenes de sus superiores; la ley no prohibió el cáñamo para fibra, y México había prohibido la marihuana 17 años antes. Cuando Anslinger sostenía que la marihuana causaba locura y violencia, repetía una opinión médica y legal extendida en su época, no una invención personal.
El paso global llegó con la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU. Su preámbulo califica la adicción como un mal grave y, a la vez, reconoce que el uso médico de estupefacientes es indispensable para aliviar el dolor. El cannabis quedó en la Lista I y también en la IV, reservada a sustancias consideradas especialmente peligrosas y sin ventajas terapéuticas que lo compensaran. Los países debían abandonar todo uso no médico en un máximo de 25 años.
En 1970, la Ley de Sustancias Controladas de EE.UU. ubicó la marihuana en su Lista I: alto potencial de abuso, sin uso médico aceptado y sin seguridad aceptada bajo supervisión médica. Dos años después, una comisión oficial presidida por Raymond Shafer no propuso legalizar: mantuvo una política de desincentivo, entre otras razones porque se sabía muy poco del consumo intenso y prolongado. Pero recomendó retirar las sanciones penales al uso privado y a la posesión para ese uso: a su juicio, el daño potencial no justificaba perseguir a los usuarios. No se convirtió en ley federal.
Chile: cuatro leyes desde 1973
La Ley 17.934, publicada en mayo de 1973, castigó el tráfico de estupefacientes, pero excluyó de esa figura la tenencia destinada a un tratamiento médico o al uso personal exclusivo. La Ley 18.403 (marzo de 1985) la reemplazó, nombró expresamente el cultivo de cannabis y penalizó la apología del consumo. La Ley 19.366 (enero de 1995) trató el consumo en lugares públicos como falta, con multa o programas de prevención, y no sancionó el consumo por prescripción médica. La Ley 20.000 (febrero de 2005), vigente, separó el tráfico de pequeñas cantidades y mantuvo esas faltas. En mayo de 2023, la Ley 21.575 le agregó una justificación: el cultivo para un tratamiento médico, con receta de un médico cirujano tratante y una forma de administración que no sea por combustión.
El péndulo de vuelta, a medias
En 1996, los votantes de California aprobaron la Proposición 215, que protegió de sanción penal a los pacientes con recomendación médica. Uruguay promulgó en diciembre de 2013 una ley que pone todo el mercado bajo control estatal, y Canadá legalizó el acceso de adultos en octubre de 2018. En diciembre de 2020, la Comisión de Estupefacientes de la ONU retiró el cannabis de la Lista IV por 27 votos contra 25, tras 59 años. Sigue en la Lista I, es decir, bajo control internacional, y países como Chile y Japón votaron en contra, preocupados por los efectos en la salud mental y en los jóvenes.
En EE.UU., el 23 de abril de 2026 el Departamento de Justicia trasladó a la Lista III los medicamentos con marihuana aprobados por la FDA y la marihuana medicinal con licencia estatal. Para el resto abrió una audiencia administrativa; a septiembre de 2026 no había decisión final.
Lo que sabemos y lo que no
- El uso médico decayó primero por un problema farmacéutico —dosis impredecibles— y después por la prohibición.
- La prohibición mezcló temores sanitarios sinceros, sostenidos con la ciencia limitada de la época, con política. La versión del villano único no resiste la revisión histórica.
- El cambio reciente reconoce valor médico, pero el cannabis sigue bajo control internacional.
- Cómo cambian el consumo y los daños con cada modelo regulatorio sigue en estudio.
Fuentes de este artículo
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